"Quisiera saber llorar como un niño para sentirme mejor hombre"
"Vivo para creer; creo para vivir"
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sábado, 23 de mayo de 2015

Pentecostés




Ven, Espíritu divino, 
manda tu luz desde el cielo. 
Padre amoroso del pobre; 
don, en tus dones espléndido; 
luz que penetra las almas; 
fuente del mayor consuelo.



Ven, dulce huésped del alma, 
descanso de nuestro esfuerzo, 
tregua en el duro trabajo, 
brisa en las horas de fuego, 
gozo que enjuga las lágrimas 
y reconforta en los duelos.



Entra hasta el fondo del alma, 
divina luz, y enriquécenos. 
Mira el vacío del hombre 
si tú le faltas por dentro; 
mira el poder del pecado 
cuando no envías tu aliento.



Riega la tierra en sequía, 
sana el corazón enfermo, 
lava las manchas, 
infunde calor de vida en el hielo, 
doma el espíritu indómito, 
guía al que tuerce el sendero.



Reparte tus siete dones 
según la fe de tus siervos; 
por tu bondad y tu gracia 
dale al esfuerzo su mérito; 
salva al que busca salvarse 
y danos tu gozo eterno. 




Amén.



domingo, 5 de abril de 2015

El corredor

Toda su vida estuvo marcada por el esfuerzo, por un afán de superación, por alcanzar metas. Día a día, se entrenó para ello.

 Compartió penurias, alegrías, éxitos y también fracasos. Muchas veces, tuvo que entrenar solo; pero no le importaba, porque en el fondo, sabía que todo gran esfuerzo requiere también el sufrimiento de la soledad.

Poco a poco, fue destacándose de los demás llegando a ser punto de mira de esa mala compañera de viaje llamada envidia.

Muchos fueron los que le envidiaron; otros, le adoraron; los más, ni tan siquiera habían oído hablar de él, e incluso algunos, recelaron, murmuraron y llegaron a odiarle. Pero su dignidad, su bondad, humildad y una infinita dosis de paciencia le llevaron a no cejar en el empeño y siguió entrenando con más y más fuerza para llegado el gran día, cruzar la meta como gran triunfador de la carrera más dura e ilusionante a la que se inscribió.

Los brazos abiertos, abrazando el mundo. Los brazos en alto, en señal de triunfo; la mirada agónica, dulce y compasiva a la vez, de quien llega exhausto a la meta, sintiéndose y siendo el gran vencedor.

No sonaron aplausos, mucho menos ovaciones y nadie se atrevió a colgarle una medalla; ninguna bandera se izó y ningún himno sonó, pero ese corredor ganó y nos hizo ganar la carrera más importante de la historia:



LA VIDA ETERNA











jueves, 19 de marzo de 2015

Padres


De amigo a Amigo; de padre a Padre. ¡Qué hermoso y lluvioso día para celebrar o conmemorar San José como ejemplo de paternidad!

Muchas veces he pensado la montaña rusa que tuvo que recorrer este hombre tras recibir la noticia de que iba a ser padre sin intervención directa suya.

Porque imaginémonos la escena y pongámonos en su lugar:
El primer pensamiento de cualquier hombre y por propia naturaleza sería el de:
“María me la ha pegado”
Sin embargo, independientemente de que recibiera “confirmación oficial” de un ángel del Señor, este hombre es ejemplo de amor y confianza hacia la mujer entre las mujeres, la bondad entre la bondad, la maternidad entre las madres.

Quizás sea uno de los principales y a la vez más olvidados personajes de la historia de la humanidad.
¿Qué hablaría con ese Hijo que sin serlo lo tomó como muy suyo?

¿Qué risas, qué juegos, qué enseñanzas se intercambiarían entre ambos?
¿Cuántas veces contemplaría a ese Niño mientras dormía?

Todo son interrogantes que seguirán siéndolo seguramente hasta que el mundo abrace en persona a ese padre al que hoy quiero regalar un pensamiento y una oración.
San José bendito, cerveza en mano, brindo por ti y “sólo” le pido a Dios que me ayude a seguir tu ejemplo.


P.D. Si por un casual hoy vieras a mi padre, te pido le regales el abrazo que desde aquí aún no alcanzo a darle. Gracias.